Con Valentina decidimos hacer nuestra primera salida 4×4 de verdad en la famosa Duna Roja, conocida también como “Big Red”. Llevábamos el Mitsubishi Pajero, ganas de aventura… y bastante menos preparación de la que creíamos tener.
Cuando la confianza te juega en contra
Yo pensaba que, por haber manejado antes en trochas de Colombia, la arena del desierto no me iba a sorprender. Error. La arena roja es mucho más suelta y engañosa, y las dunas son bastante más empinadas. Necesitas mantener velocidad y potencia constante o te quedas enterrado en segundos.
Lo que iba a ser un paseo tranquilo casi termina en drama: escuchamos un ruido raro en el carro en plena duna, y por un rato pensamos en serio que nos íbamos a quedar varados en medio de la nada.
Los errores que cometí (para que tú no los repitas)
No bajé bien la presión de las llantas. Para la arena necesitas algo cercano a 18 psi.
Fui sin ningún vehículo de apoyo. Si algo sale mal, no hay a quién pedirle ayuda cerca.
Ignoré señales del carro que no debía ignorar. Ese ruido mecánico no salió de la nada.
Lo que encontramos al final
Después de todo el susto, llegamos a nuestro objetivo: un carro abandonado y quemado en medio de la duna, que quedó ahí como un recordatorio bastante crudo de lo que puede pasar si el desierto te agarra desprevenido.
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